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Ya sabes que te han seleccionado para el puesto o que estás entre los favoritos, te han llamado para contártelo todo mejor en una segunda entrevista. En esta fase, a todo candidato le surge la misma duda: ¿cómo negociar mi sueldo?

Si no has pasado todavía a esta fase, es decir, si estás en la entrevista inicial del proceso de selección, no toques el tema del sueldo. Tu capacidad de negociación se verá reducida al mínimo. Si te plantean el tema en este momento, trata de evitarlo. Puedes decir que prefieres esperar a que se resuelva el proceso y considerar todos los detalles del puesto o que el sueldo no es lo prioritario para ti, que lo importante es si la empresa quiere contar contigo realmente.

Para negociar tu sueldo conviene que tengas en cuenta cuatro saberes:

1. Saber manejar las cantidades

Ante cualquier negociación, debes conocer todo lo relacionado con la retribución. Cuando entres en conversación, has de tenerlo muy claro. Ten en cuenta los siguientes factores:

  • Cantidades en bruto. Es la forma más ventajosa de negociar para el trabajador. Además, las cantidades son más reales. Sin embargo, resultan más difíciles de manejar. El sueldo bruto es lo que cobrarás sin descontar Seguridad Social e IRPF. Por lo general, te darán una cifra anual, por lo que van incluidas las pagas.
  • Cantidades en neto o líquido. Si no tienes costumbre, es más fácil negociar si te dicen “cobrarás tanto al mes” que hacer los cálculos del bruto, pero puede costarte caro. Lo más probable es que el IRPF varíe. Al principio te retendrán el mínimo y, cuando te apliquen el definitivo, notarás el descuento en la nómina. Si negocias en neto, lo crucial será fijar el IRPF que te van a retener. En cualquier caso, en contrato las cantidades irán en bruto, es lo legal. Pero puede ser un bruto derivado de vuestro pacto en neto. También en este caso es fundamental que preguntes por las pagas.
  • Retribuciones en especie. A veces te ofrecen una retribución flexible, el pago de una parte del sueldo con determinados servicios, como tiques restaurante o guardería, transporte, seguros sanitarios, plan de pensiones… Esto también debes considerarlo a la hora de negociar.

2. Saber las condiciones del sector

Es fundamental que conozcas las cifras en las que se mueve tu sector. Hay sectores que se ciñen estrictamente al convenio y no variará mucho entre trabajar para una compañía u otra. Sin embargo, hay sectores en los que la diferencia es mayor. Trata de considerar todos los factores determinantes, desde la trayectoria de la compañía, su posición en el mercado, la reputación, sus pretensiones de crecimiento y si la actividad a la que se dedican está en auge o en declive.

Un dato muy revelador sería encontrar información sobre sueldos en puestos similares. Si llevas tiempo dedicándote a la misma profesión, por lo general, estarás al día de esta franja.

3. Saber lo que suma puntos

Recapacita sobre todo lo que aportas de valor para la compañía. Qué les ha llamado la atención de tu perfil que no encuentran en otras candidaturas. Ten en cuenta, además, todos los requisitos que exigen que tú te comprometes a aceptar, como una dedicación exclusiva, la incorporación inmediata, un turno que no quiere nadie, que vivas cerca del lugar de trabajo, disponibilidad para viajar… Tienes de tu mano no solo que cumples con el perfil, sino que además estás dispuesto a aceptar las condiciones.

4. Saber fijar los topes

Por último, con todos los saberes anteriores muy claros, determina una cantidad máxima de sueldo que piensas que podrías alcanzar, aunque sea poco probable, un mínimo por debajo del cual no estás dispuesto a aceptar el trabajo y una cifra intermedia, pero dentro de lo que consideras más que aceptable, y fija estas cantidades en tu cabeza.

Este paso es principal. Prepáratelo en bruto y en neto, para ir con los deberes bien hechos. Será lo que te guíe en la conversación y sabrás tu posición en el tablero en todo momento.

Si te preguntan cuánto quieres cobrar, dar una franja entre la cantidad que has establecido como medio aceptable y el máximo que piensas que es difícil alcanzar. Pero especifica que para ti lo más importante no es el salario (esto siempre gusta) y que estás dispuesto a plantearte cualquier opción razonable que te propongan, tanto en condiciones laborales como en sueldo.

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